Piden restauranteros no bajar la guardia en la CDMX

Por: Janet Galindo

La industria restaurantera, conformada por la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), y las Asociaciones que la integran (Asociación Mexicana de Restaurantes (AMR) y Asociación de Directores de Cadenas Restauranteras (DICARES) hicieron un llamado a la población así como a pequeños, medianos y grandes empresarios a no bajar la guardia ante la crisis sanitarias, para evitar un rebrote que obligue a que el gobierno de la Ciudad de México aplique nuevamente medidas restrictivas.

Asimismo, pidieron a los Empresarios a no relajar las medidas preventivas y “extrememos precauciones con la responsabilidad que hemos comprometido para que nuestras unidades contribuyan de manera decisiva con las medidas sanitarias que están demostrando ser efectivas”.

Los restauranteros señalaron que en los últimos días, el gobierno de la Ciudad de México ha informado que ante el cambio de tendencias en el número de hospitalizaciones por covid-19 podrían tomar medidas preventivas que implicarían cierres parciales en algunos sectores.

“Cualquier retroceso en la capital del país serían catastróficas para miles de familias que dependen de la industria restaurantera. Hasta el momento se tiene el cálculo que 90 mil restaurantes han cerrado en México desde que inició la pandemia, y si las condiciones siguen como hasta ahora, se podría llegar a 122 mil restaurantes cerrados para el fin de año. Tan solo en la zona metropolitana se habla de 7 mil 500 lugares que ya no volverán a abrir sus puertas”, enfatizaron.

Ante ello, los empresarios destacaron que se aplicaron los protocolos cómo el de Mesa Segura, que incluye los lineamientos que marcan las autoridades y las mejores prácticas nacionales e internacionales.

En México, la industria restaurantera es parte fundamental en el desarrollo económico del país.
Antes de la crisis sanitaria, en un año se compraban 100 mil millones de pesos de insumos a productores nacionales, 56% venían directamente del campo.
Además, generaba 2.1 millones de empleos directos y 3.5 millones de empleos indirectos.
Sin embargo, se estima que al final de la crisis se habrán perdido 300 mil empleos en todo el país.